24 abril 2011

Triste historia de un niño y su pelota 1º Parte

 Las farolas alumbraban la extensa calle aquella fría noche, el ayuntamiento se había portado bien aquella vez. En esa misma calle, un niño se encontraba jugando con una pelota, él sólo. Su nombre era: Forever Alone.
El niño estaba un tanto aburrido, ya que no podía jugar con nadie, todos pasaban de él porque tenia...6 dedos en vez de 5.
Aquel niño no sabía lo que era la compañía, salvo por su estropeada pelota, la cual portaba como sello su mano izquierda, con sus 6 dedos a modo de pelos la llamaba: Wilson Alone Santos Santos. Esa pelota la llevaba consigo mismo desde hacía 5 años, e de recalcar que dicho niño tenía 7 años, era regordete, morenito y de ojos claros. Su rostro siempre expresaba la tristeza, la soledad, el dolor... aunque curiosamente parecía sonreír a pesar de todo. Sonreía por la esperanza de algún día encontrar a alguien que le hiciera compañía, jugara con él, hablara con él, lo escuchara… El niño tenía la certeza de que algún día ocurriría, pero los días pasaban y todo seguía igual, las farolas alumbraban noche tras noche aquella calle, todo, menos la cara de aquel pobre niño.
Y entonces después de la larga y dolorosa espera, una tarde soleada de primavera el niño se asomo a la puerta de su casa para ver si su padre había llegado de trabajar y vio a la nueva familia que se había mudado a la casa de enfrente, y dentro de esa familia había una niña flaquita, rubia y de ojos claros que aparentaba tener su misma edad. Después de contemplar la imagen durante 10 minutos la niña le miro, y con gesto amistoso le saludo y sonrió. El niño no se podía creer lo que veía y se limito a soltar una pequeña y leve sonrisa como contestación.
Aquella tarde probablemente marcaría un punto de inflexión en su vida, el niño no sólo había encontrado una agradable compañía, sino algo más profundo que hacía desaparecer cualquier atisbo de tristeza o soledad, o eso creía sentir en su interior. Su incansable amiga la pelota, pasaría a mejor vida en un rincón de aquella casa.
En parte el niño se sentía mal a veces, por haber apartado a algo tan preciado en su vida...Pero no podía comparar el cómo se sentía ahora, con esa niña, a lo que sentía antes con su preciada pelota. Sin embargo, su amiga la pelota jamás desaparecía de su mente, pues fue su primera y única compañía. Si algo tenía claro aquel niño, es que había llegado la hora de madurar, y dar un paso adelante hacia su verdadera felicidad.
Felicidad que no llegaría si se seguía preocupando de una rañosa pelota, que en realidad para ojos de otros no era nada, solo un objeto sucio y sin sentimientos, algo por lo que no merecía la pena demorarse. Cosa que aquel niño no quería aceptar, pero que finalmente hizo, pues creía que había cosas más importantes, que el hecho de haber crecido con una pelota, su amiga, pero un simple objeto al fin y al cabo.
Aprovecharía esa amistad para conocer  a más gente, y para conocerse así mismo. Hay que aclarar que dicho niño tenía miedo a crecer muy rápido y perder su oportunidad de vivir en un mundo en el que los niños de su edad juegan con una pelota en medio de un terreno llano y llenos de barro por todos lados. No quería sumergirse en el mundo de una niña, solo y exclusivamente en ese mundo, quería...tener amigos de su mismo sexo para saber lo que es estar en esa situación al igual que también, a pesar de su edad quería conocer el sentimiento que él tanto veía en esas películas americanas que se echaban por las tardes, “el amor".





P.D: Esto está hecho por dos personas, yo y un amigo. Esto surgió de una larga y aburrida noche sin saber que hacer.

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